La Casa Blanca ha detallado en un comunicado oficial el alcance de los acuerdos alcanzados con China tras la reunión bilateral entre los presidentes de ambos países y las posteriores conversaciones técnicas entre delegaciones. El documento confirma que Estados Unidos y China han acordado suspender las tasas portuarias especiales que se venían aplicando recíprocamente a sus respectivos buques y servicios marítimos desde la escalada comercial iniciada en el marco de la investigación conocida como Sección 301.
A partir del 10 de noviembre de 2025, Estados Unidos suspenderá por un periodo de un año los recargos impuestos a embarcaciones construidas, operadas o de propiedad china, así como a determinados buques de transporte de vehículos construidos en el extranjero. Estas tarifas formaban parte de un conjunto de medidas que Washington había adoptado tras acusar a China de prácticas comerciales desleales y de aplicar subvenciones distorsionadoras en su industria naval.
En respuesta, China también había impuesto tasas adicionales a los buques estadounidenses y a inversiones del país en el ámbito portuario y naviero. La retirada de estos recargos había generado consecuencias operativas para el comercio internacional, incluyendo la desviación de servicios de navieras como Maersk hacia puertos de Corea del Sur, así como la cancelación de escalas de cruceros estadounidenses en puertos chinos.
La suspensión recíproca de las tarifas forma parte de un paquete más amplio de acuerdos comerciales y portuarios, entre los que destaca el compromiso de China de retomar la importación de productos agrícolas estadounidenses. Según el documento, China se ha comprometido a adquirir al menos 12 millones de toneladas métricas de soja estadounidense durante los últimos dos meses de 2025, y 25 millones de toneladas anuales entre 2026 y 2028. También se reactivarán las compras de sorgo y madera en rollo (hardwood logs), productos clave para el sector agrícola y portuario de EE. UU.




