Investigadores e investigadoras del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado una metodología que permite, empleando imágenes satelitales, monitorizar dos organismos microscópicos causantes de mareas rojas en las rías gallegas. En el estudio, publicado en Science of the Total Environment, han observado los dinoflagelados (organismos unicelulares que forman parte del microplancton) Noctiluca scintillans y Alexandrium, cuya presencia puede significar la aparición de toxinas en la zona.
“La importancia de esta investigación radica en la puesta a punto de una metodología novedosa para detectar mediante los satélites Sentinel-2 y en tiempo casi real las floraciones de algas con detalle, incluidas especies nocivas que, en Galicia, debido a la acumulación de sus toxinas en el marisco, ocasionan daños a sectores como la acuicultura al suponer un riesgo para la salud humana y animal”, explica Isabel Caballero de Frutos, investigadora del CSIC en el ICMAN.
La formación de mareas rojas es un fenómeno natural, que en ocasiones puede alertar sobre floraciones algales nocivas (FANs), como es el caso de algunas especies de Alexandrium. Las biotoxinas plantean un problema frecuente en Galicia durante la época estival, con importantes pérdidas económicas en el sector acuícola relacionado con la explotación de marisco en bancos naturales y cultivos. Recursos marinos como los mejillones acumulan estacionalmente las toxinas que producen algunas especies de fitoplancton, y si alcanzan los niveles máximos permitidos, se prohíbe su recogida y venta al consumidor.
Los autores del estudio insisten en la necesidad de incorporar estas herramientas de teledetección gratuitas y públicas a los programas de monitorización tradicionales. Aunque por regla general las mareas rojas no suelen ser tóxicas en Galicia, existen excepciones como la de Alexandrium en verano de 2018 en las Rías Baixas. “El desarrollo de estas herramientas con los satélites del programa europeo Copérnico de la Comisión Europea nos servirá para estar mejor preparados durante los periodos de mayor riesgo de aparición de FANs, avanzando en la alerta temprana y en el seguimiento de episodios tóxicos con el objetivo de lograr una mejor gestión de los recursos marinos”, expone Amália Maria Sacilotto, investigadora del CSIC en el ICMAN y principal autora del trabajo.



