El Estrecho de Gibraltar no dejará nunca de sorprendernos. Si cuando luce el sol y sopla el viento de Poniente, no se le puede atribuir valor a la estampa que se forma con el mar en calma a los pies del Monte Musa desde la costa tarifeña, también cuando el agua se mueve más de lo debido por culpa de una borrasca, como ha ocurrido en días pasados, las imágenes no son menos espectaculares.

Son muchos los amantes de este enclave los que salen a pasear por sus alrededores, cámara en mano, para inmortalizar momentos únicos que la madre naturaleza regala en esta frontera entre el sur de Europa y el norte de África. Sin ir más lejos, y gracias al objetivo de Toni Coyle, se ha podido contemplar un fenómeno no muy habitual. Se trata de una manga de mar, también conocida como tromba marina.

Científicamente está considerado como un embudo conteniendo un intenso vórtice o torbellino que ocurre sobre un cuerpo de agua, usualmente conectado a una nube cumuliforme. Pueden ser tornádicas y no tornádicas. Como su nombre claramente lo indica, las primeras son tornados, ya sea formados sobre el agua o formados en tierra y que pasaron luego al medio acuoso, mientras que las segundas, si bien similares en apariencia, no son tornados.

Sobre una de las espesas nubes pudo contemplarse una columna saliendo en vertical, como si pretendiera dividir en dos el Musa. Una imagen llamativa que pudieron disfrutar los valientes que este domingo salieron a pasear por la zona o desde las decenas de buques que transitan por estas aguas a diario, puro espectáculo de la naturaleza.

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