La Autoridad Portuaria de Castellón ha dado un paso decisivo para posicionarse como actor clave en la transición energética con la presentación de su plan para desarrollar un hub de eólica marina flotante en el Mediterráneo occidental. Durante el encuentro celebrado en Madrid, el presidente de PortCastelló, Rubén Ibáñez, destacó una de las principales ventajas competitivas del enclave: una superficie de 285.000 metros cuadrados en la dársena sur disponible para un único operador. Este enfoque permitirá concentrar en un mismo espacio todas las fases industriales, desde la fabricación hasta el ensamblaje de estructuras, reduciendo costes y tiempos logísticos.
Lejos de ser una iniciativa puntual, el proyecto responde a una estrategia iniciada hace dos años y alineada con los objetivos de descarbonización impulsados por la Unión Europea. En este contexto, el puerto aspira a convertirse en un referente internacional para la industria eólica, diversificando su actividad y reforzando su papel en el nuevo modelo energético.
El desarrollo del hub se ejecutará en dos etapas. La primera, entre 2027 y 2030, permitirá iniciar operaciones en 2028 con capacidad para fabricar hasta 16 plataformas flotantes anuales de 15 MW. En una segunda fase, prevista hasta 2031, se ampliará la producción hasta 50 unidades al año de 20 MW, situando al puerto en niveles tecnológicos comparables a los mercados más avanzados, como el asiático.
Para sostener esta actividad, el recinto portuario contará con una infraestructura adaptada a grandes operaciones, incluyendo más de 600 metros de línea de atraque que facilitarán tanto el ensamblaje como el transporte de estructuras de gran tamaño.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su enfoque sostenible. La apuesta por plataformas de hormigón tipo SATH permitirá reducir significativamente las emisiones de CO₂ frente a soluciones tradicionales en acero, además de mejorar la seguridad al realizar gran parte de los trabajos en tierra.
Más allá del impacto industrial, la iniciativa tendrá un fuerte efecto en el empleo local. Se estima la creación de unos 1.400 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, consolidando al puerto como uno de los principales motores económicos de la provincia.
