El Green Gas Mobility Summit 2026 (#GGMS26), organizado por Gasnam y celebrado en La Nave de Madrid, ha situado de nuevo a la Península Ibérica en el centro del debate europeo sobre la descarbonización del transporte marítimo. El encuentro, inaugurado por Joan Groizard, secretario de Estado de Energía, dedicó un bloque específico a la conferencia Alternative Fuels Bunkering – Iberian Peninsula, del que emergió una reivindicación compartida por todo el sector: los fondos recaudados a través del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) deben revertir en la propia industria marítima para acelerar su transición energética.
La petición convivió con un mensaje de fondo optimista. Navieras, puertos y proveedores coincidieron en que la descarbonización del sector ya no es una promesa de futuro, sino una realidad operativa en pleno despliegue. El encuentro reafirmó el papel de la Península Ibérica como líder europeo en el bunkering de GNL y BioGNL, una posición sustentada en su ubicación estratégica, una infraestructura de suministro diversificada y la incorporación de las moléculas verdes en el mix de gas marino. Ese liderazgo se apoya en los principales operadores de bunkering de GNL en España, como Axpo —representada por Antonio Canseco, Head of LNG and Gas Iberia— y Peninsula —con Nacho de Miguel, Head of Alternative Fuels & Sustainability—, presentes en el Summit para analizar la evolución del mercado. El panel coincidió en la importancia de consolidar la licuefacción virtual como un instrumento eficiente y válido para facilitar la disponibilidad de BioGNL en el sector marítimo.
El compromiso de las administraciones públicas con la descarbonización marítima quedó patente en una de las mesas centrales, que reunió a Benito Núñez, secretario general de Transportes Aéreo y Marítimo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible; Gustavo Santana, presidente de Puertos del Estado; Rafael Navarro, director de flota de Baleària; y Víctor Jimenez, presidente del Consejo de la OMI. Moderados por José Poblet, vicepresidente Marítimo de Gasnam, los ponentes debatieron cómo coordinar regulación, infraestructuras y estrategia empresarial para caminar hacia un transporte marítimo seguro y descarbonizado.
El Net Zero Framework de la Organización Marítima Internacional centró buena parte del análisis, de la mano de Víctor Jimenez, que abordó cómo el precio al carbono redefinirá inversión, competitividad y combustibles marítimos. Su intervención llegó en un momento clave para el sector: la adopción del marco fue aplazada un año, hasta octubre de 2026, una decisión que prolonga la incertidumbre para armadores y proveedores de combustible sobre los futuros requisitos de cumplimiento. Esa incertidumbre centró también el diálogo entre Carnival Corporation y CLIA Europe, que compartieron cómo el aplazamiento afecta a las decisiones de inversión en flotas y al suministro a corto y medio plazo. Ambos coincidieron en una idea que el sector cruceros viene defendiendo: el GNL se mantiene como la vía de descarbonización más desplegable, al permitir reducir emisiones de inmediato y evolucionar hacia el bioGNL y el e-GNL sin modificar los motores a medida que estos combustibles estén disponibles a escala.
La visión europea corrió a cargo de Magda Kopczyńska, directora general de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea (DG MOVE), que hizo balance de las primeras experiencias de aplicación del FuelEU Maritime y el ETS. Kopczyńska situó el nivel de cumplimiento alcanzado en más del 99 % de las obligaciones cubiertas en el ETS, con solo un 3 % de buques penalizados bajo FuelEU, y avanzó las próximas medidas de la Comisión. La principal será un mecanismo de recompensa, vinculado a la revisión del ETS, destinado a reducir la brecha de precio entre los combustibles renovables y sus alternativas fósiles. A ello se sumarán un sistema conjunto de monitorización, reporte y verificación (MRV) para simplificar la administración de ambos regímenes, y nuevos instrumentos de financiación como las subastas de doble cara y un acuerdo a tres partes para el biometano. La Comisión prevé publicar su propuesta de revisión del ETS en julio, antes de su paso por el Parlamento Europeo y el Consejo.
Uno de los mensajes con mayor consenso en las jornadas fue la necesidad de que la recaudación generada por el ETS marítimo —y, en el futuro, por el mecanismo de tarificación del carbono de la OMI— se reinvierta en el propio sector. Navieras, puertos y proveedores coincidieron en que destinar esos fondos a infraestructuras de suministro, producción de combustibles renovables y reducción del sobrecoste frente a los combustibles fósiles es la palanca decisiva para que la transición resulte viable sin penalizar la competitividad. Ese planteamiento atravesó la mesa sobre el coste real de cumplimiento bajo FuelEU y ETS, en la que participaron la Dirección General de la Marina Mercante, Flota Suardiaz y Peninsula, bajo la moderación de Elena Seco (ANAVE).
El papel de las infraestructuras se abordó en la sesión sobre la transición multicombustible en los puertos, con la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, Enagás y Exolum, moderada por Puertos del Estado. Enagás detalló su apuesta por el BioGNL y la gestión de slots como palanca para que España cumpla con FuelEU Maritime. El bloque dejó también espacio para la innovación tecnológica: Mikko Väkeväinen (Wärtsilä) presentó los avances en motores de amoníaco y la tecnología NextDF, orientados a reducir el methane slip y caminar hacia una flota global de cero emisiones netas, mientras que Víctor Robin (Bureau Veritas) ofreció una visión comparada de la intensidad de gases de efecto invernadero well-to-tank del GNL fósil, el bio-LNG y el e-LNG, clave para evaluar el cumplimiento regulatorio global. El desarrollo del mercado de bunkering y de los barcos de suministro de GNL y BioGNL corrió a cargo de Fearnleys y Scale Green Energy.
La fotografía que dejaron las dos jornadas en Madrid combina un diagnóstico técnico favorable a la Península Ibérica con una demanda regulatoria muy concreta: sin reinversión de los ingresos del ETS en el propio sector, el despliegue de las moléculas verdes corre el riesgo de quedar condicionado por una brecha de precio que la industria considera hoy insostenible. El futuro mecanismo de recompensa anunciado por la Comisión Europea, pendiente aún de concretarse en la revisión del ETS prevista para julio, será la primera prueba para medir hasta qué punto Bruselas y los Estados miembros asumen esa reivindicación.
