El vicepresidente de la patronal de armadores Cepesca, José María Gallart, ha denunciado la «competencia desleal» que sufre la flota española en aguas del Mediterráneo por parte de buques de Marruecos y Argelia que faenan con redes de enmalle a la deriva, un arte de pesca prohibido en la Unión Europea desde los años noventa. Gallart ha intervenido en una jornada sobre el futuro de la pesca del Mediterráneo organizada por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado.
Gallart, que es también presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras y gerente de la Asociación de Armadores de Almería (Asopesca), ha señalado que en zonas de pesca del Mediterráneo operan buques de Argelia, Túnez y Marruecos que después «comparten el mercado» con los barcos españoles. La situación afecta especialmente a los caladeros en torno a la isla de Alborán y a las aguas de interés para la flota de Almería y Murcia. El responsable de Cepesca se ha referido de forma específica a la captura de pez espada por parte de navíos norteafricanos con redes de deriva, y ha puesto como ejemplo que los barcos almerienses afrontan inspecciones en Alborán mientras a su lado operan embarcaciones marroquíes o argelinas con artes ilegales, algo que ha calificado de «escándalo». «Ni Europa ni nuestro Gobierno hacen nada», ha lamentado.
El vicepresidente de Cepesca ha cifrado en 550 las embarcaciones que faenan en el Mediterráneo bajo pabellón español y ha denunciado que, debido a la Política Pesquera Común (PPC), la flota carece de ayudas para su renovación, mientras que Marruecos y Argelia disponen de 700 barcos que alcanzan aguas de interés para el sector español y están modernizando sus buques.
Gallart ha aludido también al impacto del encarecimiento del gasóleo derivado del conflicto en Oriente Medio, que ha elevado los costes de producción de los barcos del Mediterráneo del 33% al 70%, lo que agrava la situación económica de una flota ya sometida a restricciones regulatorias severas.
En este sentido, el responsable de Cepesca ha solicitado que la Comisión Europea reforme el plan de pesca del Mediterráneo, que ha reducido los días de faena para la flota de arrastre y que desde 2019 ha supuesto una reducción del 44% del esfuerzo pesquero y del 50% del empleo en las tripulaciones de los arrastreros. Gallart ha insistido en que existen informes científicos que avalan la mejora del estado del caladero y que el sector «está vivo» y se está modernizando para que el arrastre sea menos lesivo para el lecho marino.
El vicepresidente de la patronal de armadores ha reclamado una reforma de la Política Pesquera Común y ha rechazado la propuesta presupuestaria de la Comisión Europea para el periodo 2028-2034, que asigna 2.000 millones de euros al fondo destinado a la pesca en la UE, una cantidad que a su juicio resulta insuficiente: «Con eso no hay ni para pipas», ha sentenciado.
