Baleària ha completado el proceso de integración de los perímetros de Alborán y Estrecho de Armas Trasmediterránea, tras obtener todas las autorizaciones necesarias por parte de las autoridades de competencia de España y Marruecos. La operación se cerró de manera efectiva el pasado 30 de junio, según ha comunicado la compañía tanto en una nota oficial como en una carta interna dirigida a los equipos de las tres marcas —Armas, Baleària y Trasmediterránea— firmada por su presidente, Adolfo Utor.
La adquisición del perímetro de Alborán incorpora al grupo tres buques: el JJ Sister, el Almariya y el Volcán de Timanfaya. La integración del perímetro del Estrecho, por su parte, incluye la adquisición de distintas concesiones y del buque Ciudad de Málaga. Con ambas operaciones, Baleària asumirá cerca de 250 empleados. La compañía toma así el control jurídico y operativo de los activos de Armas Trasmediterránea en ambas zonas, en una operación que forma parte del proceso de adquisición anunciado en agosto de 2025 y que ya supuso, el pasado mes de mayo, el cierre del perímetro de Canarias.
Utor ha señalado la relevancia estratégica de la operación, indicando que esta unión consolida un proyecto empresarial de largo plazo en el que confluyen trayectorias relevantes del transporte marítimo español. El presidente de Baleària ha afirmado que la compañía asume este crecimiento como el principal operador de ferry de capital nacional, con presencia en todas las conexiones de cabotaje del territorio español y con capacidad para garantizar el carácter estratégico y esencial que las comunicaciones marítimas representan para la cohesión y la vertebración territorial del país.
Utor ha remarcado igualmente que la hoja de ruta de la compañía es clara y que responderá con solvencia, innovación y estabilidad a usuarios, transportistas, equipos y territorios, tal como ya se viene haciendo en Canarias. Para ello, la naviera prevé invertir y adaptar la oferta a los estándares de calidad de la matriz Baleària, integrando los equipos y optimizando las operativas mediante un plan de inversión y mejora de la flota adquirida, orientado a la calidad del servicio, la experiencia del pasajero, la sostenibilidad ambiental y la cultura corporativa.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) autorizó la operación correspondiente al perímetro del Estrecho en marzo, y la del perímetro de Alborán en mayo, mientras que la autoridad de competencia marroquí dio su visto bueno a ambos perímetros la semana pasada. La culminación de estas dos áreas se produce un mes después de que Baleària tomara el control efectivo de la operativa en el archipiélago canario bajo la marca Baleària Canarias, donde ya está en marcha un plan de inversión de 45 millones de euros a tres años para la modernización de los buques, la incorporación de cuatro nuevas embarcaciones y la ampliación de las plantillas.
En su carta interna a los colaboradores de las tres marcas, Utor ha detallado que en la fachada canaria los cambios ya son tangibles, con la incorporación y reorganización de buques como el Mercedes Pinto, el Pepita Castellví, el Sicilia o el Josefina de la Torre, la reapertura de la línea de Morro Jable y la contratación de más de un centenar de trabajadores locales. El presidente ha agradecido en el mismo texto la receptividad de los equipos de Armas Trasmediterránea durante esta fase inicial del proceso.
Con esta operación, el grupo resultante suma cerca de 4.500 empleados y una flota que supera los 50 barcos. El volumen de tráfico anual conjunto superará los 8 millones de pasajeros y los 11 millones de metros lineales de carga, con una facturación consolidada superior a los 1.000 millones de euros.
En su comunicación interna, Utor ha abordado también el modelo de gestión de personal del grupo, ante lo que ha calificado de informaciones erróneas sobre el uso de banderas de conveniencia europeas. Según ha explicado, la compañía opera rutas internacionales complejas en el norte de África y el Caribe, y el uso de bandera europea permite embarcar tripulantes de diversas nacionalidades con mayor agilidad, un proceso que la normativa española actual dificulta. Ha precisado que el 68% de la plantilla de la matriz es de nacionalidad comunitaria y que, de esta, el 90% es española. Utor ha vinculado además esta necesidad a la situación de pleno empleo del sector marítimo español, señalada por el Instituto Social de la Marina, que a su juicio hace inviable tripular los nuevos barcos limitándose en exclusiva a la bandera nacional.
El presidente de Baleària ha insistido en que las banderas europeas no desplazan al profesional español, al cumplirse el mínimo del 50% de nacionales de la Unión Europea exigido por la normativa, manteniendo la Seguridad Social española, los derechos laborales nacionales y la protección de convenios internacionales como el Convenio sobre el Trabajo Marítimo (MLC). Ha añadido que el modelo no responde a motivaciones de coste, ya que los gastos de viajes, dietas y logística asociados encarecen la gestión frente a la opción nacional, y ha reiterado el compromiso de la compañía de mantener la bandera española en la mayoría de sus buques en propiedad, así como en la totalidad de los barcos adquiridos a Naviera Armas Trasmediterránea, compromiso asumido de forma unilateral ante el regulador y los sindicatos.
Con el cierre de los perímetros de Canarias, Alborán y Estrecho, Baleària consolida su posición como naviera nacional de referencia en una red marítima que conecta la Península, los territorios extrapeninsulares y el norte de África, incluidas las rutas del Estrecho de Gibraltar que forman parte de este último perímetro adquirido.
