Acerinox ha iniciado el proceso de adhesión al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) voluntario en su planta de Palmones, en Los Barrios, con un ritmo positivo en las inscripciones. La medida, enmarcada en un Plan de Rejuvenecimiento de la plantilla, permite que los trabajadores de 62 años o más presenten sus solicitudes para acogerse a las condiciones económicas establecidas.
El procedimiento está siendo gestionado por una empresa externa, encargada de analizar cada caso de manera individualizada. Según lo acordado, los empleados que cumplan con los requisitos tendrán derecho a dos compensaciones. Por un lado, el complemento a la prestación por desempleo, en el que durante dos años, la empresa garantizará que la suma de la prestación contributiva y el complemento alcance el 80 % del salario bruto y por otro, la indemnización mínima garantizada, cuya cuantía total no podrá ser inferior a 20 días de salario por año trabajado, según lo establecido legalmente.
El proceso, que se desarrolla con normalidad y con el respaldo de los sindicatos, tiene un plazo de adhesión de 15 días. Una vez finalizado este periodo, la Comisión Negociadora del ERE, compuesta por la dirección de Acerinox y el Comité de Empresa, se reunirá para determinar el número final de prejubilaciones y ejecutar la medida. La empresa ha reiterado que este procedimiento es completamente voluntario y no contempla despidos forzosos.
Mientras se lleva a cabo este proceso, el sector siderúrgico se enfrenta a la incertidumbre generada por la entrada en vigor de los aranceles del 25 % a las importaciones de acero y aluminio en Estados Unidos, medida anunciada por Donald Trump. Esta política, que ya fue aplicada en 2018, busca fortalecer la industria nacional estadounidense, aunque podría afectar a los productores europeos.
En el Campo de Gibraltar, la posible repercusión sobre Acerinox es motivo de análisis. Antonio Moreno, presidente de la Asociación de Grandes Industrias (AGI), ha señalado que la compañía podría mitigar el impacto gracias a su planta en Estados Unidos. No obstante, ha advertido que estos aranceles podrían encarecer los mercados y afectar a la economía en general.