Los puertos europeos sufren los cuellos de botella intermodales

Se espera que los plazos de entrega de la carga empeoren a corto plazo

Según un informe de project44, la plataforma de visibilidad integral más fiable del mundo, que realiza el seguimiento de más de mil millones de envíos al año para 1.200 marcas líderes, entre las que se encuentran las principales empresas de fabricación, automoción, comercio minorista, ciencias de la vida, alimentación y bebidas, y petróleo, química y gas; los puertos alemanes, al igual que en la costa oeste de EE.UU., están en conversaciones de negociación de contratos con el sindicato alemán, que no ha avanzado favorablemente. Esto ha provocado huelgas laborales y una ralentización en todos los puertos del país, restringiendo el movimiento de las principales exportaciones, como automóviles, maquinaria y productos químicos.

La situación tampoco es propicia en otros grandes puertos europeos. Los puertos de Amberes y Rotterdam se preparan para la próxima temporada de vacaciones, en la que habrá escasez de mano de obra. Los problemas operativos en tierra persisten, ya que los astilleros se acercan a su límite y la actividad de los camiones es escasa. Los puertos alemanes y holandeses también están atascados con contenedores procedentes de Rusia en sus instalaciones, que han ralentizado las operaciones desde que las navieras dejaron de prestar servicio en el país tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

El aumento de la afluencia de carga procedente de China tras la reapertura de Shanghái también se suma a los problemas de los puertos europeos, aunque las instalaciones de los astilleros luchan por sacar los contenedores debido a los cuellos de botella del transporte interior en el ferrocarril y a las huelgas laborales.

En Europa, cabe esperar que los plazos de entrega de la carga empeoren a corto plazo, teniendo en cuenta los diversos cuellos de botella que sufre en las operaciones logísticas en tierra. Esto se refleja en el aumento de los tiempos de permanencia de los contenedores en toda Europa, con contenedores de exportación e importación que permanecen en la terminal más tiempo de lo habitual, lo que indica una desaceleración de la actividad en tierra.

En definitiva, el mercado sigue en un estado de flujo, como ha sido la norma desde la pandemia, y se espera que siga así por ahora. Aunque es alentador ver una mejora en los puertos de todo el mundo, los cargadores deben reconocer los vientos en contra que les acechan y planificar las operaciones en consecuencia para mantenerse a flote en estos tiempos volátiles.

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