The Ocean Race recopilará datos sobre el estado de los mares durante su primera regata europea

Varios de sus participantes llevarán equipos científicos a bordo para hacer mediciones de microplásticos en el agua y valorar el impacto del cambio climático

The Ocean Race

La prueba deportiva por equipos y desafío de la navegación alrededor del mundo The Ocean Race recopilará importantes datos sobre el impacto del ser humano en el océano durante su primera regata europea esta primavera, según han informado los impulsores de esta prueba.

Varios de sus participantes llevarán equipos científicos a bordo para hacer mediciones de microplásticos en el agua y datos sobre el impacto del cambio climático en los mares. La recogida de datos científicos de The Ocean Race Europe está respaldada por la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que apoya los esfuerzos para cambiar el ciclo de deterioro de la salud del océano y crear mejores condiciones para su desarrollo sostenible.

En la regata participarán dos clases de barcos, los IMOCA 60 y los VO65. Dos equipos de VO65 tomarán muestras de microplásticos durante la competición, AmberSail2 y W Ocean Racing Team, mientras que un IMOCA 60, el 11th Hour Racing Team, tomará medidas de superficie 24/7 de dióxido de carbono (CO2), temperatura del mar y salinidad, todos ellos indicadores del cambio climático.

Los datos recopilados se enviarán a las organizaciones científicas que están estudiando y mapeando el cambio climático y la contaminación por plásticos, dos de las mayores amenazas para la salud de los mares.

‘EuroSea’, un programa financiado por la Comisión Europea que evalúa el papel del océano en el cambio climático y mejora el sistema de observación del océano, utilizará las mediciones de CO2 disuelto tomadas por el 11th Hour Racing Team.

Durante The Ocean Race Europe, los barcos atravesarán el Mediterráneo occidental, uno de los puntos más críticos del mundo en absorción de carbono por el océano y una de las áreas prioritarias de EuroSea en su proyecto de auditoría de carbono.

«El océano está haciendo un gran servicio a la humanidad al absorber enormes cantidades de CO2 y calor. EuroSea trabaja para mejorar la forma en que se miden y comprenden estos beneficios, incluido el valor monetario que aportan», ha dicho el doctor Toste Tanhua de ‘EuroSea’.

En su opinión, el mar Mediterráneo «es muy eficiente a la hora de absorber CO2, pero su capacidad para llevarlo a cabo puede variar y debe ser monitoreado muy de cerca, lo que hace que estos datos adicionales sean tan útiles». «Trabajar junto a la comunidad de la vela en esta búsqueda es una gran oportunidad para poner en común nuestro interés y pasión por el mar con un objetivo común», ha celebrado.

El 11th Hour Racing Team enviará mediciones de CO2 al Surface Ocean Carbon Dioxide Atlas (SOCAT – atlas de dióxido de carbono de la superficie oceánica), cuyos datos se dirigen al Presupuesto Mundial de Carbono, una evaluación anual de CO2 que informa de los objetivos y las predicciones para la reducción de carbono.

«Sabemos lo importante que es el océano, no solo para el deporte que amamos, sino para regular el clima y proporcionarnos alimentos, trabajo y el oxígeno que respiramos. También sabemos que el impacto del ser humano está degradando gravemente el océano», ha subrayado el líder del Programa Científico de The Ocean Race, Mairéad O’Donovan.

En este punto, ha asegurado que al recolectar datos sobre los mares, a través de esta «colaboración única» entre regatistas y organizaciones de investigación oceánica, se puede «contribuir a una mejor comprensión de la salud del océano».

«Es un privilegio poder aportar datos de valor a la comunidad científica y es vital que los gobiernos actúen sobre la base de la evidencia científica para proteger y restaurar nuestro océano y todo lo que depende de él», ha apuntado el experto.

En colaboración con el GEOMAR Helmholtz Center for Ocean Research Kiel y la Universidad de Utrecht, los datos recopilados por los equipos de la clase VO65 contribuirán al desarrollo de un mapa tridimensional de todo el plástico que hay en el océano, proporcionando mediciones en áreas donde actualmente hay falta de datos.

Las muestras serán analizadas por científicos del laboratorio de GEOMAR y los datos serán modelados por un equipo de la Universidad de Utrecht que investigará el potencial de los microplásticos para transferirse a la cadena alimentaria y los ecosistemas de aguas profundas.

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