La Antártida se blinda ante la COVID

El Comité Polar Español ha redactado un protocolo de actuación que detalla todas las medidas a las que deberán someterse quienes vayan a viajar

Militares y científicos volverán a la Antártida este verano austral para una nueva campaña en el frío polar. Sin embargo, a las dificultades habituales de esta dura misión este año se suma el desafío de mantener el continente blanco libre de COVID-19 y garantizar la seguridad de todos sus integrantes.

Para ello, el Comité Polar Español ha redactado un protocolo de actuación que detalla todas las medidas a las que deberán someterse quienes vayan a viajar a la Antártida, así como las respuesta ante un «improbable» brote de coronavirus una vez allí.

La pandemia ha alterado el calendario habitual de preparación de la campaña y desembarco en la base española ‘Gabriel de Castilla’, en la Isla Decepción, pero todo está preparado para que militares y científicos vuelvan a pisar el hielo polar como hacen año tras año desde 1989.

Efectivos del Ejército de Tierra – 12 hombres y una mujer en esta edición- son los responsables del mantenimiento de la base y apoyo a los científicos cuyos proyectos han sido avalados por el Comité Polar Español, del Ministerio de Ciencia e Innovación. Ellos son los encargados de toda la logística, incluyendo la alimentación, mantenimiento o desplazamientos; de las comunicaciones, la gestión ambiental e incluso la seguridad ante situaciones de emergencia.

Para ello se someten a una intensa preparación durante los meses previos al viaje, a la que este año deberán sumar numerosas medidas de seguridad que tienen el objetivo de mantener la Antártida como la única zona del mundo que se mantiene libre de Covid-19.

Tanto militares como científicos deberán comenzar con las precauciones aún en España, sometiéndose a un reconocimiento médico general y evitando cualquier situación de riesgo que pueda aumentar las posibilidades de contagio.

Como medida excepcional, en esta campaña no se permite la participación de personas consideradas «grupos vulnerables» frente al coronavirus, que el protocolo identifica en los mayores de 60 años, personas con diabetes o con alguna enfermedad cardiovascular.

AISLAMIENTO TOTAL DURANTE 14 DÍAS. El viaje a la Antártida se realiza en barco desde Punta Arenas, en Chile. Todos los miembros de la campaña deberán llegar a este país con una prueba PCR negativa realizada 72 horas del viaje y, una vez en Punta Arenas, guardar una cuarentena de 14 días en aislamiento total. Durante este tiempo permanecerán en una habituación individual con un servicio de catering para las comidas, y se les realizarán tres pruebas PCR para detectar cualquier caso positivo.

«Solo tendrán autorización de viaje a la Antártida las personas que se mantengan con resultados negativos y sin síntomas al final de la cuarentena», establece el protocolo del Comité Polar, que hace además especial hincapié en la desinfección de todo el material y enseres personales que vayan a ser trasladados.

Una vez superados todos estos pasos, las bases en la Antártida se consideran espacios «burbuja» donde la aparición de un brote «será improbable». Sin embargo, sus ocupantes deberán mantener las medidas básicas de seguridad e higiene y, en caso de aparición de algún síntoma, aislarse inmediatamente para evitar la propagación del virus.

CIERRE ANTICIPADO EN CASO DE BROTE. El protocolo contempla además que las bases y buques deben disponer de test diagnósticos de Covid-19 como parte de su botiquín y contar con capacidad para tomar muestras y prepararlas para su transporte a otras bases para diagnosticar la enfermedad.

En caso de aparición de un caso positivo, el paciente será evacuado hacia Punta Arenas en cuanto su salud y la meteorología lo permitan. E inmediatamente el personal médico de la base y su responsables valorarán la situación, que podría implicar el cierre urgente de todas las instalaciones y finalización anticipada de la campaña.

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