Japón estudia volver a la caza de ballenas con fines comerciales

Planea anunciar su retirada de la Comisión Ballenera Internacional antes de fin de año

El gobierno de Japón ha decidido retirar a su país de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) como paso previo para reanudar de forma unilateral la caza comercial de ballenas, según fuentes gubernamentales consultadas por la agencia Kyodo News.

El gobierno nipón está considerando la concesión de permisos de caza comercial de ballenas en los mares cercanos de Japón y dentro de su zona económica exclusiva, pero de momento no planea hacerlo en el océano Antártico. En estas aguas cercanas a la Antártida se aplica la normativa internacional que prohibe la captura de ballenas desde hace tres décadas (una normativa que gestiona la CBI).

Los miembros del órgano regulador mundial del tratamiento a las ballenas rechazaron entonces por mayoría (41 votos en contra, 27 a favor y 2 abstenciones) la propuesta de Japón de crear un comité de caza sostenible, lo que llevó a Tokio sugerir su abandono del foro. Para abandonar la CBI a partir del próximo año, Japón debe notificar su decisión a la comisión antes del 1 de enero.

El Gobierno japonés estaría estudiando que la caza comercial de cetáceos, que afectaría a ciertas especies como la ballena minke (rorcual aliblanco), de la que estima que hay un número de ejemplares relativamente numeroso, se realice sólo en los mares cercanos al país y su zona económica exclusiva.

El ministro portavoz del Ejecutivo, Yoshihide Suga, afirmó por su parte que «por ahora no hay nada decidido» al ser preguntado al respecto durante su rueda de prensa diaria.

Japón firmó la moratoria total de captura de ballenas con fines comerciales que entró en vigor en 1986 para tratar de conservar la especie y al año siguiente emprendió programas de captura científica que defiende que buscan contribuir a la gestión de recursos marinos.

La actividad ballenera de Japón ha sido muy criticada por la comunidad internacional y organizaciones ecologistas, que consideran que se trata de pesca comercial encubierta, ya que la carne de los especímenes estudiados es posteriormente vendida en el mercado.

Actualmente, Japón mantiene dos programas de este tipo, uno en el Pacífico Norte, en la costa septentrional del archipiélago, y otro en el Antártico, que fue considerado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en marzo de 2014 por no ajustarse a «fines científicos».

El país asiático detuvo dicho programa durante unos meses, hasta diciembre de ese año, cuando lo retomó tras introducir cambios en el programa, incluida una reducción en el volumen de capturas. La flota japonesa responsable de la campaña en el Antártico este año abandonó puerto en noviembre con una cuota de 333 cetáceos.

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