Indignación por los actos vandálicos en la Isla de Tarifa

Ha durado poco la alegría por la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de los elementos defensivos de la fortificación de la Isla de Tarifa, ya que, en las últimas horas, se ha tenido noticia de los actos vandálicos a los que se han visto sometidos algunos de estos elementos, por parte de algún desaprensivo que ha realizado grafitis en diversos puntos atentando así contra un elemento protegido del patrimonio histórico.

Los actos vandálicos se han producido en los muros y cuerpo de guardia de la batería del rediente o revellín de poniente, precisamente uno de los elementos más singulares de la Isla de Tarifa, construido durante la Guerra de la Independencia española por los ingenieros británicos entre los años 1812 y 1813.

La Asociación Tarifa 1812 «que viene denunciando desde hace tiempo el abandono de los elementos patrimoniales ahora protegidos de la Isla de las Palomas», admite que «este atentado es aún más doloroso, pues viene a sumarse a la denuncia que ya hicimos en 2014 del derrumbe de la garita de esa misma batería». recuerda.

Para el colectivo, «estos hechos no suponen sino una muestra más del abandono al que están sometidos los restos de la fortificación de la Isla de Tarifa desde que el enclave fue abandonado por los militares en 2001. Desde entonces es inexplicable el estado de deterioro de algunas construcciones, en las cuales es fácil detectar la mano del hombre, y eso pese a que el acceso es restringido». «Algo se está haciendo mal por las administraciones que tienen las competencias sobre la isla», entienden, ya que no ven «normal que aparezcan movimientos de tierra en los terraplenes de la fortificación sin explicación, que en determinados edificios alguien se haya dedicado a retirar los azulejos de forma ordenada para reciclarlos, que más que vandalismo lo que presenten otras construcciones es semejante a un desvalijamiento de todo lo que pudiera ser aprovechable. No es normal que cada cierto tiempo se venga abajo una edificación como la mitad del pabellón de oficiales o el puesto de mando de la batería de cañones Vickers al noreste sin que nadie se percate de ello», relatan.

«Demasiadas cosas no son normales en la Isla, como que los restos del derrumbe de la garita del revellín aparezcan desplazados del lugar donde cayeron inicialmente ¿Quién es el responsable?, ¿qué está pasando en la Isla de Tarifa?», se preguntan.

Tarifa 1812 teme que «la declaración como BIC de sus elementos de fortificación histórica no suponga ningún cambio dada la manifiesta incapacidad de las administraciones con competencia en su mantenimiento han demostrado hasta ahora. Muy pronto no habrá nada que proteger y sí mucho que lamentar», concluye.

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