Sanidad califica de injustificada la alarma creada sobre el consumo de panga en Canarias

Aún colea la polémica suscitada por las palabras del catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Luis Serra, quién se preguntó por qué los escolares canarios en lugar de consumir otras especies como sardinas, viejas, samas o chernes, comen panga, «que es un pez de piscifactoría del río Mekong en Vietman, uno de los más contaminados del mundo».

Estas declaraciones han despertado la inquietud de buena parte de la sociedad canaria que, al menos, se cuestiona si la afirmación puede ser real en toda su extensión o, si por el contrario, Serra lo hizo generalizando.

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias se ha visto en la tesitura de salir al paso, afirmando en las últimas horas que no está justificada «en absoluto» la alarma creada por el consumo de este pescado, cuya entrada en Canarias cumple con los controles sanitarios.

Sanidad indica que el panga o pez gato del Mekong es un pez de acuicultura de agua dulce y el que se comercializa en España procede fundamentalmente de Vietnam y presenta una composición nutricional similar a la de otras especies de pescado blanco marinas o de agua dulce.

Agrega que este alimento destaca por su baja proporción en grasa y colesterol, posee escasa cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, poco omega 3, así como su suave textura y ausencia de espinas, lo que lo hace especialmente atractivo para los niños.

También recuerda Sanidad que la entrada de productos de origen animal en la Unión Europea procedentes de países terceros dentro del territorio comunitario conlleva el cumplimiento de varios requisitos como que el país figure en una lista de autorizados previamente por la UE, que los productos provengan de un establecimiento autorizado por la UE en el país tercero y que se haya expedido un certificado sanitario.

En el caso concreto del panga, la Consejería indica que el certificado sanitario que acompaña cada partida está firmado, además de por un funcionario, por un veterinario expresamente autorizado y con firma reconocida, y dicho certificado incluye una serie de garantías adicionales sobre el producto.

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